Corazón de piedra

Quizá sea lo más hermoso que hayáis podido ver. Llena de curvas. Equiparable a la belleza de una ninfa. Mi corazón parece deshacerse con tan sólo mirarla. Sin embargo, pobre de mí, este amor tan puro no es correspondido. A ella le gusta ir de un lado a otro, moviéndose con ligereza. Yo, sin embargo, tengo que conformarme con vivir a su lado, sentir una caricia y ver cómo, una vez más, vuelve a alejarse.

¿Puede una roca enamorarse del agua?

La respuesta es clara.

(Víctor Lapuerta Mercadal.
Primer Premio Bachillerato)
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